domingo, 22 de noviembre de 2015

Concierto

Raoul Dufy- Orchestre symphonique.

Hay muchas formas de triunfar en la vida, pero sobre todo hay dos: la más espectacular es cuando el triunfo se convierte en éxito y el triunfador es aclamado por las multitudes; la otra forma, más callada, es la del hombre constante que triunfa más despacio y su obra, tan sólida o más, tarda en alcanzar un reconocimiento. Mozart y Haydn, para que me entiendan. Los partidarios de Mozart dirán que fue superior a Haydn, que fue un genio de la música y que, a pesar de su corta vida, escribió obras maestras  intemporales; los que simpatizan más con  Haydn, como quien esto escribe, dirán que fue menos espectacular pero más profundo, y que sentó las bases de la música sinfónica. La realidad es que ambos compositores se complementaron, se necesitaron, se admiraron y además fueron amigos.
Haydn inventó la sinfonía y el cuarteto de cuerda; Mozart engrandeció estas formas y superó a Haydn en la ópera. Los tríos para violín, contrabajo y piano de Haydn son insuperables; las sonatas y los conciertos para piano de Mozart marcaron el camino a Beethoven. Lo van a comprobar porque hoy nos vamos de concierto. Que lo disfruten.

Empezamos con un trío de Franz Joseph Haydn, el No. 41 en Mi bemol menor, Hob. XV:31. He elegido la interpretación del trío Beaux Arts, considerada de referencia por muchos expertos.


Oigamos ahora la Sonata para piano en La mayor, Nº 11, K 330/300i, de Mozart, en la versión de María João Pires, quizás la mejor intérprete moderna del austriaco, después de Clara Haskil.



Los cuartetos de Haydn se han grabado por infinidad de conjuntos, pero el Cuarteto Alban Berg sigue siendo insuperable. Oigamos el Cuarteto op. 77 no 1, en Sol mayor, Hob.III:81.


Esta grabación en directo de la Sinfonía No 81 Hob. I:81, en  Sol mayor, de Haydn, a cargo de Christopher Hogwood y The Academy of Ancient Music, tiene mucha garra.


Hélène Grimaud interpreta y dirige muy bien el  Adagio del Concierto para Piano No 23, K. 488, de Mozart. Además es guapa.


Concluimos el concierto con una conocida apoteosis, la Obertura de Don Giovanni, de Mozart, y su mejor intérprete de la discografía, Carlo Maria Giulini al frente de la Philharmonia Orchestra.



7 comentarios:

  1. Qué gozada..Gracias por tu aportación..
    Un abrazo

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  2. ¿Haydn? ¿Mozart? Los dos, sin duda. En ópera, está clara también para mí la superioridad de Mozart, como dices: en todo lo demás, depende de la composición de que se trate y, en muchos casos, la balanza se inclina a favor de Haydn, en mi opinión. ¡Cuánto se admiraban ambos! Tanto como les admiro, por igual. El tuyo ha sido un excelente regalo musical. Gracias, Manuel.

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  3. Me alegro de que hayáis disfrutado con la música de Mozart y Haydn. Pero ambos tienen mucho más que ofrecer aparte de sus obras consagradas. Me reservo para otra entrada la música desconocida de estos compositores.

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  4. Maravillosa entrada. Mi gran debilidad es Mozart sin minimizar la música de Haydn.
    Un saludo.

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  5. No hay problema, Yolanda. Conozco a varios partidarios de Mozart y los aprecio.

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  6. Qué maravilla Manuel. Dos de mis compositores favoritos. Creo que me quedo con Mozart, pero, pensándolo bien... igual me gusta tanto Haydn. Va ser que son geniales los dos. Sigo escuchando mientras trabajo un poco.
    besos.

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  7. Hola, Rosa, es buena música para escuchar. Mozart y Haydn son los compositores que comienzan a darle a la música la dimensión orquestal que luego plasmará Beethoven. Y desde ahí casi se puede saltar al siglo XX para encontrar verdaderas innovaciones. Por tanto, no tiene mucho sentido ser "fan" de uno o de otro. La música de ambos se complementa.

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