domingo, 9 de febrero de 2014

Puerta azul


Los perros

Le he comentado a mi Espíritu que los perros fomentan la interacción social de manera muy notable. Si usted está paseando por la calle y se cruza con un desconocido y sin más preámbulos le dice: "Vaya frío que hace hoy", lo más probable es que el desconocido crea que está loco o borracho y, sin contestarle, siga su camino. Y si la misma escena se produce de noche, en una calle mal alumbrada, el individuo acelerará el paso pensando que le van a robar. Pero si tanto usted como el desconocido están paseando a sus canes, lo más seguro es que el otro responda: " Sí, no hay quien lo aguante", y luego intercambien algunas frases más. Todo gracias a los perros.

Estos animales interactúan de una manera sencilla. Si se cruzan dos machos alfa se estudiarán a una cierta distancia, se les erizará el lomo y probablemente hagan un simulacro de acometida, acompañado de ladridos, que obligará a sus dueños a sujetarlos con las respectivas correas.  Si uno de los dos perros no es dominante o es un cachorro, o si son macho y hembra, el encuentro se resolverá en olfateos mutuos, gran agitación de rabos y en algún caso con invitación al juego. Mientras se producen estos rituales, los dos humanos sonreirán, hablaran de perros, del tiempo o de cualquier otra cosa y se despedirán amistosamente. Quién sabe si estas situaciones no pueden ser el comienzo de una hermosa amistad.


Estoy de acuerdo, me ha contestado el Espíritu, y sería recomendable que los políticos fueran al Congreso con sus mascotas para evitar esos agrios e inútiles enfrentamientos. Por ejemplo, el Sr. Rajoy y el Sr. Rubalcaba, mientras sus perros interactúan, conservarían la sonrisa y hablarían de futbol, y luego se sentarían en el escaño más relajados. Otro ejemplo sería una entrevista entre el Presidente del Gobierno y el Sr. Artur Mas, ya que éste último llevaría un perro catalán que se entendería a la perfección con el perro castellano del Sr. Rajoy, sin necesidad de inmersión lingüística. Tenemos mucho que aprender de los animales.

La canción de hoy está dedicada a mis nietos Luna y Samuel.


miércoles, 5 de febrero de 2014

Sin título (sobre un cuadro de Richard Tuff)


Recordando a José Guardiola

José Guardiola fue un cantante catalán de mi generación. He revisado en You Tube algunas de sus canciones con un cierto temor, porque el tiempo hace estragos en los recuerdos de juventud. Sorprendentemente Guardiola no me ha decepcionado. Era un barítono lírico, de voz cálida y pastosa, que cantaba con gusto la música pop de los años 50 y 60. Lo único que se encuentra ahora en la red son sus covers de éxitos americanos, que fue por lo que destacó. Era de familia humilde, pero muy musical. Él tocaba el violín, su hermano la trompeta y su hermana el piano. Otras fuentes dicen que Guardiola tocaba el saxo tenor, y deben estar en lo cierto porque en 1948 se integró en un conjunto de jazz llamado "Crazy Boys", en el que tocaba un desconocido joven llamado Tete Montoliu.

El éxito le llegó por una versión en español de “Sixteen Tons”, la balada de Merle Travis que consagró  el barítono country Tennessee Ernie Ford. La letra en español era espeluznante, pero entonces nos tragábamos cualquier cosa. La cuestión es que Guardiola alcanzaba unas notas graves muy notables, cosa insólita en el paupérrimo panorama musical español, y su voz sonaba bien timbrada y con volumen. Había abandonado el comedimiento cursi y la nasalidad de nuestros cantantes y se había lanzado sin miedo a emular las voces graves de los yanquis. Hay que decir que en aquella época los bajos estaban muy de moda, y todo cuarteto doo wap que se preciase integraba un bajo de voz cavernosa. Tuvo bastante éxito, aunque en 1963 se equivocó al participar en Eurovisión con una de esas detestables canciones que infatigablemente seleccionamos, año tras año, para hacer el ridículo en los foros europeos.


Escuchado ahora, me ha parecido un cantante desaprovechado, porque su voz recuerda a los crooners de su época: Al Martino, Matt Monroe, etc. No había entonces en Europa muchas voces de esa tesitura en la música pop. Escuchen su versión de "Sixteen Tons" y ya digo, no se fijen mucho en la letra.


sábado, 1 de febrero de 2014

Mar de sueños


Conversaciones con el espíritu

Me han asegurado que no estoy loco, que no padezco esquizofrenia ni ningún tipo de trastorno bipolar. Yo no estoy tan seguro. Soy médico y entiendo un poco de estas cosas. Oír voces no es normal y yo oigo voces. Mejor dicho, oigo una voz con la que puedo dialogar. Esto también es raro, porque los locos oyen voces, pero, que yo sepa, no son capaces de mantener una conversación distendida con quien les habla. Al principio me preocupé, como es lógico, y consulté con psiquiatras y neurólogos y me hicieron toda clase de pruebas y tests. Nada, todo normal. ¿Entonces por qué oigo voces? Sonrisas inciertas, gestos ambiguos, encogimiento de hombros: no te preocupes, a veces se pueden tener alucinaciones sin patología de base, son cosas transitorias, el estrés, la tensión... O sea, nada, ni la menor idea.

Luego reflexioné sobre mi interlocutor invisible: la voz que yo oigo no es compulsiva, ni me ordena hacer cosas antisociales o extravagantes, como les ocurre a los esquizofrénicos; tampoco me atormenta, ni cambia mi personalidad. Eso me tranquilizó un poco. Si tengo alucinaciones auditivas, pero no me angustian, ni me quitan el sueño, ni alteran mi forma de vida... en fin, es como el que tiene acúfenos, ruidos en el oído, son molestos pero no graves. Aunque claro, nadie habla con sus acúfenos, así que la comparación no es muy exacta. Hablamos de cualquier cosa y suelo ser yo quien inicia el diálogo, él es bastante pasivo. Y digo él por decir algo, porque no sé si la voz es femenina o masculina. Él dice que es un espíritu, lo cual es absurdo porque yo no creo en espíritus. Se lo dije el primer día: mira, yo soy una persona racional, soy agnóstico, escéptico, no creo en nada inmaterial o sobrenatural, así que no creo que haya espíritus por ahí flotando, susurrándole cosas a la gente. Bueno, me contestó, piensa lo que quieras. Yo no te obligo a nada. Yo creo que soy un espíritu, pero si tú crees que los espíritus no existen yo no te voy a contradecir. Puede que tengas razón. Ya ven que no es un espíritu maligno, es más bien pasivo y considerado.


Por cierto, a falta de un nombre mejor, me referiré a él como el espíritu, pero solo a modo de licencia literaria, no porque me haya convencido de que es un alma en pena. Ya  les contaré más cosas.

miércoles, 29 de enero de 2014

Hacia el Sur


Ajedrez

El presidente de la Comunidad de Madrid, Sr. González, ha dicho que la decisión de no privatizar los hospitales que antes quería privatizar, es unipersonal. A continuación explica que nunca se ha sentido presionado ni por la marea blanca ni por las suspensiones cautelares de los jueces. Si él lo dice... En una partida de ajedrez, cuando uno de los jugadores advierte que le van a dar mate en tres jugadas, rinde su rey. Es también una decisión unipersonal. Así que la decisión del Sr. González es fruto de una reflexión íntima, pero por si acaso defenestra al Sr. Lasquetty, que pasaba por allí, y en principio no tenía nada que ver con las elucubraciones mentales de su presidente.


Es comprensible que los trabajadores de la Sanidad Pública nos congratulemos de esta victoria, pero queda mucho camino por recorrer y muchos estropicios que reparar. Ésta y anteriores administraciones han devastado la estructura de los hospitales públicos ofreciendo a los médicos jóvenes, llamados a sustituir los que se retiran, miserables contratos temporales de seis meses, inútiles para proporcionar el estímulo y seguridad necesarios para emprender una carrera profesional. Y para redondear la faena, el año pasado el Sr. González barrió de una tacada, y de forma indiscriminada,  a todos los trabajadores hospitalarios mayores de 65 años, con lo que destruyó o dejo inermes a muchos servicios y perjudicó masivamente a los usuarios madrileños. Quienes afirman que fue una venganza por las asonadas sanitarias que tanto le incomodaban deben estar equivocados, porque seguramente fue también una decisión unipersonal. 

martes, 28 de enero de 2014

Across The Universe

Recreación artística de un agujero negro

Stephen Hawking ha dicho que los agujeros negros no existen, o al menos no como se pensaba que eran. Más que el interés científico o periodístico que pueda despertar esta afirmación, me asombra que alguien se atreva a decir que no existe algo que todavía no estaba demostrado que existiese. Hay que tener una altísima autoestima y una audacia considerable para negar en cuatro folios lo que uno ha estado defendiendo toda su vida. El filósofo Ludwig Wittgenstein hizo algo similar. Al final de su vida cambió el pensamiento que había plasmado en su "Tractatus logico-philosophicus", para dar un giro radical a su teoría del lenguaje.

Pero así como las ideas de Wittgenstein solo son conocidas por eruditos, el término agujero negro ha hecho fortuna y se ha incorporado al lenguaje coloquial. De modo que no solo hay agujeros negros en el espacio, sino también en los bancos, en las empresas, en la economía de un país y en todo aquello que suponga la desaparición subrepticia de lo que debería estar en su lugar y de pronto ya no está. La analogía es correcta, porque un agujero negro es un objeto estelar (supuestamente una estrella que se colapsa sobre sí misma) cuya gravedad es tan intensa que ni siquiera la luz es capaz de escapar a su atracción, y todo lo que cae en su oquedad desaparece para siempre. Teóricamente, claro, porque nadie ha demostrado experimentalmente que tales objetos existan y solo se cuenta con demostraciones matemáticas, simulaciones por ordenador y observaciones astronómicas indirectas. Por eso dije antes que hay que tener valor para decir que no existe lo que ni siquiera se sabe si existe.

Lo que ha dicho Hawking es que la información y la energía atrapadas por un agujero negro solo se quedan en ese pozo sin fondo de manera temporal, ya que la física cuántica "permite" que la energía y la información escapen del agujero, si bien en forma caótica y desordenada. Lo cual a nivel popular resulta perfecto, porque por lo que vamos viendo es así, de manera caótica y desordenada, como se recupera habitualmente lo sustraído en los agujeros negros financieros.

Y ahora oigan a Fiona Apple cantando una preciosa versión de Across The Universe.