martes, 15 de septiembre de 2015

Tu nombre me sabe a hierba


Grant Haffner.Good Night Scuttle Hole road -  acrylic on wood panel. 

Durante un ensayo en Weimar, en 1842, Franz Listz sorprendió a la orquesta cuando exclamo: "Por favor, caballeros, ¡un poco mas azul, ese tono lo precisa!". Y en otro pasaje "Este es un violeta profundo, por favor, ¡no lo olviden! ¡No tan rosado!" El famoso compositor húngaro era sinestésico.

Davis Hockney. Mr and Mrs Clark and Percy (1970–71), Tate Gallery, London


¿Pero qué es la sinestesia? Sepamos lo que dice la ciencia: "Sinestesia es la asimilación conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo". Pero esta definición tan académica no nos descubre la magia de este fenómeno. Un sinestésico puede oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto. No es que lo asocie o tenga la sensación de sentirlo: lo siente realmente. ¿Cómo es posible este prodigio? Todavía no sabemos muy bien porqué se produce, a pesar de que ya era conocido por los filósofos griegos. En 1880, Sir Francis Galton publicó la primera comunicación científica sobre la sinestesia. Hasta entonces, los que aseguraban que la música tenía color o que podían saborear las palabras eran considerados dementes. A causa de esto, muchos sinestésicos preferían ocultar sus percepciones, y otros canalizaban sus habilidades por la vía del arte, terreno en el que su "excentricidad" era menos comprometida. Si en el siglo XIX este fenómeno se consideraba un trastorno mental, podemos imaginar su significado en la Edad Media. Cuántas personas habrán sido condenadas a la hoguera, acusadas de brujería, o sometidas a tenebrosos exorcismos, solo por confesar que percibían los colores del viento o el sabor de los nombres.
Piet  Mondrian. Composición en rojo, amarillo, azul y negro, 1926. 

¿Pero es o no es un trastorno mental la sinestesia?  Esta era la respuesta de Oliver Sacks: “Hace veinte años, la sinestesia –unión automática de dos o más sentidos- era considerada por los científicos (y eso cuando se la tenía en cuenta) como una curiosidad rara. Ahora debemos considerarla como una parte esencial y fascinante de la experiencia humana”. Y debía tener razón, porque para la mayoría de los "afectados", la sinestesia funciona como un don que enriquece su experiencia del mundo. Vladimir Nabokov, un sinestésico reconocido, en su autobiografía Speak, Memory, nos explica: ”Resulta inexacto decir que uno ‘sufre’ de sinestesia. La verdad es que se trata de algo que se agradece tener. Cuando era adolescente, padecí un periodo de depresión y una de las cosas peores que experimenté fue que todos mis colores adquirieron el tinte grisáceo del cartón mojado. Sabía que estaba mejor cuando todo recuperaba un brillo total de Technicolor. El único inconveniente es que, cuando alguien está hablando, es fácil distraerse con los colores de sus frases. (...) Para mí, por ejemplo, una H es siempre de color rojizo anaranjado, mientras que la L adopta el mismo tono que la leche en un tazón de cereales”
No está claro si Rimbaud y Baudelaire fueron sinestésicos auténticos, sobre todo el segundo, ya que las drogas, sobre todo el LSD, pueden crear sensaciones sinestésicas, y Baudelaire, como se sabe, era muy dado a experimentar con estas sustancias.
"Como largos ecos que de lejos se confunden
En una tenebrosa y profunda unidad,
Vasta como la noche y como la claridad,
Los perfumes, los colores y los sonidos se responden.
Hay perfumes frescos como carnes de niños,
Dulces como los oboes, verdes como los prados,
– Y otros corrompidos, ricos y triunfantes".
....
(Charles Baudelaire. Correspondencias).

Es famoso el soneto de Arthur Rimbaud, titulado "Voyelles", que en su inicio describe los colores de las vocales. Comienza así:
"A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul: vocales
Yo diré algún día vuestros nacimientos latentes:
A, negro corsé velludo de las moscas brillantes
Que zumban alrededor de hedores crueles",

Vassily Kandinsky. Points, 1920, 110.3 × 91.8 cm, Ohara Museum of Art

Hay muchos poseedores de este don entre los pintores. Sabemos que David Hockney, es sinestésico, y quizá lo fueron tambiénMondrian y Klee. Seguro lo fue Vassily Kandinsky, quien en sus cuadros afirmaba combinar cuatro sentidos: olor, color, tacto y olor. Grant Haffner, uno de cuyos cuadros encabeza este post, no sabemos si se confiesa sinestésico, pero ha dicho:  "En la carretera soy una parte de la pintura. Soy el movimiento , el color , el sonido , la aventura y las emociones .
Concluyo con  otra afirmación de Oliver Sacks: "Quienes disfrutan de esta cualidad, poseen un elevado coeficiente intelectual, así como una gran inteligencia emocional".

Les dejo con una canción ¿sinestésica? de Joan Manuel Serrat.


Álvaro Valle me descubrió la sinestesia de Olivier Messiaen y me inspiró esta entrada.

5 comentarios:

  1. “Esta noche la luna huele a hogaza de pan recién sacada del horno”. Mi amiga me miró tan extrañada que me vi obligada a explicar: “no me refiero a la luna, claro, sino a la luz de la luna”, pero la cosa no mejoró, así que tuve que aceptar lo que desde hacía tiempo sospechaba: no todos perciben el mundo del mismo modo. Cuando amarillean y, sobre todo, cuando se desprenden de la rama y caen, las hojas de los álamos y de los chopos tienen la voz del violín. Es hermoso, pero a veces te sientes muy solo.

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    Respuestas
    1. La sinestesia está estrechamente ligada a la poesía...

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  2. Pero debe ser una soledad muy rica, Carmen. A lo mejor no hace falta sentir lo mismo, solo comprenderlo.

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  3. Los sinestésicos son todos artistas. Pintan los sabores, interpretan los olores al piano, saborean los colores y esnifan las notas musicales. ¿Hay mayor arte? ¿Puede doler así la soledad?
    Buena entrada, Manuel. Un abrazo.

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  4. Me temo, Rosa, que la soledad duele en cualquier caso, y, como dices en tu blog, nos lleva a buscar mundos alternativos, al otro lado del espejo. Pero de lo que no hay duda es que quienes tienen este don, disfrutan mejor de la belleza.

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