sábado, 4 de enero de 2014

Porqué me gusta Murakami

¿Por qué me gusta Murakami? No es fácil explicarlo. Pero es indudable que este escritor ejerce sobre mí un magnetismo que me lleva a leer todas sus novelas, y creo que esa atracción va más allá de lo puramente literario. No voy a decir si me parece un escritor bueno, regular o malo. Por si alguien no lo tiene claro debo advertir que cuando escribo sobre libros en el blog no pretendo en absoluto hacer crítica literaria. Son solo comentarios a vuela pluma de la impresión que me dejan algunas lecturas. De Murakami he leído novelas que me han gustado mucho, otras que me han gustado menos y otras que no me han gustado nada. Y sin embargo siempre espero impaciente su siguiente libro.

Sus detractores afirman que las fórmulas y los motivos que consagraron su estilo se repiten una y otra vez  y que, por ejemplo, su última novela, Los años de peregrinación del chico sin color, es un compendio de esas fórmulas, "desde los sueños erótico-premonitorios hasta los comentarios musicales significativos, pasando por todo el arsenal de tópicos acerca de la amistad, el amor y la soledad adolescentes, el pasado que nunca pasa del todo, etcétera." Otro comentarista dice que en las novelas de Murakami siempre hay: Dos personajes protagonistas; un hombre y una mujer. Un adolescente (hombre o mujer) rarito. Sexo cada 50 páginas: los hombres entran a él como idiotas y las mujeres son frías y lanzadas. Cosas raras. Todo personaje es descrito físicamente; si de algún personaje no se dice qué ropa lleva, es que va desnudo y está follando. Referencias culturales de bachillerato...

Todo esto es innegable, pero relativo. No creo que la repetición descalifique per se a un creador. Hay escritores consagrados que son repetitivos y han hecho de una comarca, un pueblo y aun de un barrio el ámbito permanente de sus novelas. También la música repetitiva puede ser excelsa, y me vienen a la memoria compositores como Satie o Riley. Lo mismo en la pintura, ahí están las obras de Mondrian y Rothko, por ejemplo. De manera que ser repetitivo en su temática y sus personajes, minucioso en sus descripciones, no escatimar escenas de sexo, complacerse en lo onírico y dejar cabos sueltos sin resolver en la mayoría de sus novelas, no condiciona necesariamente que Haruki Murakami sea un mal escritor. Todo dependerá del talento y la sensibilidad con que se combinen estos ingredientes y si el resultado es capaz de conmover al lector. A mi juicio, Murakami ha escrito cosas buenas y cosas malas, y dentro de las buenas hay unos pasajes mejores que otros, todo lo cual dignifica, creo yo, a un escritor que no va de prepotente por la vida, sea esa humildad auténtica o prefabricada.


Cuando leo a Murakami percibo una soledad profunda contra la que sus personajes apenas saben luchar. Percibo también que sus protagonistas no son héroes ni antihéroes: son personas corrientes (pero complejas) que luchan a diario para "abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo", en palabras de Julio Cortázar, y que, a veces, no encuentran otro camino que sumergirse en la fantasía. Tal vez por eso a algunos les resultan "raritos".  En fin, todo es cuestión de que en el lector se produzca una vibración o no se produzca. Quizá este post solo sea un ejemplo de lo que Vargas Llosa llama "elogio de la mala novela".

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