sábado, 11 de julio de 2015

El amor en tiempos remotos

Pareja de bonobos

Siempre me he hecho una pregunta: ¿por qué la mujer es el único mamífero que no tiene celo? Si la mujer y el hombre pueden hacer el amor en cualquier momento, este acto, en los humanos, solo está parcialmente relacionado con la reproducción, al contrario que en los demás mamíferos. Esto contradice la evolución darwiniana y la biología en general, o por lo menos constituye una intrigante excepción. Pero si contradice a Darwin, no digamos a los mandatos religiosos derivados del judaísmo, que como todo el mundo sabe condenan el sexo no reproductivo. Podríamos preguntarnos si esta capacidad amatoria está evolutivamente relacionada con la superior inteligencia de la especie humana, como si la evolución premiara esta superioridad con una placentera sexualidad continuada, en vez estar limitada a los periodos de celo como en los demás mamíferos. Pero como la evolución no da premios y sus mecanismos, según la síntesis evolutiva moderna, son la adaptación y la especiación, seguimos ignorando si existe una explicación antropológica a esta peculiaridad de la hembra humana.

Sin embargo existe una excepción. Resulta que las hembras de los bonobos, o chimpancés enanos, a diferencia de de sus primas mayores, no tienen periodos de celo, es decir, son receptivas sexualmente en todo momento. Lo cual nos lleva a la sorprendente conclusión de que los bonobos deben tener la misma  o semejante conducta sexual que los humanos. Un golpe bajo para los humanistas fanáticos. Pero veamos como utilizan el sexo estos animalitos.

"Las relaciones sexuales en las sociedades de bonobos, son usadas como saludo, como método de resolución de conflictos, como medio de reconciliación y como forma de pago mediante favores, tanto de machos como de hembras, a cambio de comida",  afirma el primatólogo Franz de Waal. Así que, además de para pasárselo bien, estos chimpancés utilizan el sexo para mejorar sus relaciones sociales. Interesante. "Los bonobos son los únicos primates (aparte de los humanos) que han sido observados realizando todas las actividades sexuales siguientes: sexo genital cara a cara (principalmente hembra con hembra, seguido en frecuencia por el coito hembra-macho y las frotaciones macho-macho), besos con lengua y sexo oral.  Cuando los bonobos encuentran una nueva fuente de comida o lugar de alimentación, la excitación general suele desembocar en una actividad sexual en grupo, sobre todo entre las hembras, presumiblemente descargando la tensión de los participantes y permitiendo una alimentación pacífica". Al margen de su actividad sexual, el bonobo es de las especies más pacíficas y no agresivas de mamíferos que hoy día viven en la tierra; es capaz de manifestar altruismo, compasión, empatía, amabilidad, paciencia y sensibilidad.

Ante este fenómeno de la naturaleza, no sé porqué estamos orgullosos de nuestras leyes, nuestros dogmas religiosos, nuestros códigos morales y éticos, nuestro dictamen sobre las perversiones sexuales y nuestra presunción de respetar los derechos humanos. Quizá la evolución eliminó el celo femenino solo para que fuéramos capaces de disfrutar del sexo con la misma naturalidad que estos encantadores simios, aunque después las religiones y la  hipocresía social frustraran este propósito.