domingo, 10 de diciembre de 2017

La vida breve de Mikalojus Konstantinas Čiurlionis


Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, (1875-1911) fue un pintor y compositor lituano. Aunque solo vivió 35 años, dejó una extensa obra pictórica y musical.






Fue un niño un prodigio: podía tocar de oído a la edad de tres años y leer música a primera vista a los siete años. Estudió piano y composición en el Conservatorio de Varsovia de 1894 a 1899. Para su graduación, en 1899, escribió una cantata para coro mixto y orquesta sinfónica titulada De Profundis.








Regresó a Varsovia en 1902 y estudió dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Varsovia de 1904 a 1906. Čiurlionis era sinestésico y percibía los colores y la música música simultáneamente. Muchas de sus pinturas llevan los nombres de piezas musicales: sonatas , fugas, preludios...


Andante IV

Sonata II

Ángel, preludio

Finale III

Finale I
En 1907 conoció a Sofija Kymantaitė, que era crítica de arte, y en 1909 se casó con ella. A fines de ese año viajó a San Petersburgo , donde expuso algunas de sus obras. En el día de Nochebuena de ese año Čiurlionis cayó en una profunda depresión y a principios de 1910 fue hospitalizado en un hospital psiquiátrico. Allí murió de neumonía en 1911, a los 35 años de edad. 

La música de Ciurlonis es sencilla y se identifica por completo con los parámetros del romanticismo. Sin embargo su pintura es muy introspectiva, extremadamente simbólica, y puede causar extrañeza en una primera contemplación. Hay rasgos compulsivos en la pintura de Ciurlonis, como la plasmación de una idea en varios cuadros con el mismo título.


Creación del mundo II

Creación del mundo III

Creación del mundo VI


Creación del mundo VII
En 2005, se exibieron pinturas de Mikalojus Ciurlonis en el festival de "Música Visual", organizado por el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles , un homenaje a la sinestesia que incluía obras de Wassily Kandinsky , James McNeill Whistler, y Paul Klee.


Castillo de las hadas

Cuentos de hadas I

Cuentos de hadas III
Se ha dadol nombre de Mikalojus Čiurlionis a unos acantilados en Franz Josef Land , a un pico en las montañas de Pamir y al asteroide 2420 , descubierto por el astrofísico Nikolaj Cernych.







Les dejo con el Nocturno VL183 de Ciurlonis.



miércoles, 29 de noviembre de 2017

Pete Turner y el color


El fotógrafo americano Pete Turner (1934-2017) fue un pionero del color. En los años 50, cuando el color estaba reservado para los anuncios comerciales y la fotografía artística de élite se hacía en blanco y negro, Turner experimentaba con el color. 





Trabajaba la saturación, el contraste y  la definición como nadie lo hacía en aquella época; buscaba los colores primarios como si fuera un pintor fauve de comienzos del siglo XX. Turner dijo que se había inspirado más en la pintura que en la obra de otros fotógrafos, y citaba a Rene Magritte y a Yves Tanguy. 
Su obra de los años 50 es fundamentalmente descriptiva, pero también audaz.






En los 60 y 70, la fotografía de Turner aborda la geometría de la imagen y utiliza con libertad los colores primarios. En alguna fotografía roza la abstracción.










En 1978 lleva a cabo la fotografía publicitaria para Encuentros en la tercera fase, de Steven Spielberg, y realiza carátulas de discos para famosos músicos de jazz.







En sus últimas fotografías, sin abandonar la intensidad de color, se percibe con más fuerza la influencia de los espacios de Magritte.











Cuando yo me iniciaba en la fotografía, una conocida me dijo: "En mi Nikon jamás pongo película de color. Para los colorines utilizo una Werlisa Color" (1) Esa idiota debería haber conocido la obra de Pete Turner.

1. El nombre de Werlisa Color se refiere a una serie de cámaras baratas producidas por Certex entre los años 1963 y 1967.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Años 1960 - Salidas nocturnas


Luís Porres recorre de un lado a otro la habitación. De vez en cuando se asoma al amplio ventanal. Su mujer permanece sentada en un ángulo de la estancia.

-Las doce y cuarto de la noche y Rosa sin venir. ¿Es esta la educación que le das a tus hijas? -dice con voz tensa mirando a su esposa.
-Te aseguro que no me lo explico, Luis. Rosita siempre está aquí antes de las diez. A veces sale luego un rato con sus amigas, pero lo de hoy es un poco raro.
-¿Y lo dices así, tan tranquila? ¿Es que no estás preocupada?
-Pero, Luis, si está con sus amigos de siempre. Con el hijo de Rosillo, que es muy formal, con Susana, con Loli y los demás, si los conoces a todos.
-Ya. El hijo de Rosillo. Parece mentira que no te des cuenta de las cosas. Roberto es un gran muchacho, pero no tiene atractivo para las chicas. ¡Ojala estuviese con el hijo de Rosillo! Pero mucho me temo que a tu hija le gusten otros.
 -La verdad es que el pobre no es muy agraciado, pero es tan buen chico...
-Para el caso es lo mismo, Amparo -se irrita de nuevo Luis Porres -. La cuestión es que mira la hora que es y Rosa aún no ha llegado. 
-Seguro que han tenido una fiesta más larga y se ha entretenido.
-¡Que no son horas, coño! Puede que esté con la pandilla o puede que no. Esté con quien esté, ¿te parece lógico que ande por ahí a estas horas de la noche?
-Pero Luis, que estamos en Fallet.
-¡Por eso, Amparo, por eso! Este pueblo ha cambiado mucho, ya no es lo que era. Está lleno de night clubs y de cabarets.
-Pero, Luis, sé razonable. ¿Qué le puede pasar a la niña?
-¿Que qué le puede pasar? A veces pareces tonta. ¿Te gustaría que a tu hija le hiciesen una tripa?
-Por Dios, Luis, no digas barbaridades.
-Pero bueno, ¿tú qué te crees -dice Luis Porres cruzándose de brazos ante su mujer-, que tu hija es un espíritu puro?
-¡Qué cosas dices! Si quisiera pecar tendría todo el tiempo del mundo para hacerlo. ¡Si no veo a los niños en todo el día!
-La oportunidad, Amparo, la oportunidad. Que no te enteras de nada. Esas cosas suceden de noche, si lo sabré yo...

Se interrumpe al oír el ruido de la puerta. Se vuelve. Entra Rosa con cara afligida.

-Hola papá, hola mamá. Me he retrasado un poquito.
-¿Sabes qué hora es? -dice Luis Porres.
-Sí, ya sé que es un poco tarde. Perdón -contesta Rosa e intenta escabullirse hacia el interior.
-¡No tan deprisa! ¿Te parece bonito llegar a estas horas?
-Ya he pedido perdón.
-¡Ah, y con eso se arregla todo! La señorita piensa que con pedir perdón es suficiente.

Rosa calla y su padre se exalta cada vez más.

-¡A ver! ¿De dónde vienes?
-De estar con la pandilla. Hemos tenido guateque en casa de María Eugenia y se ha prolongado un poco.
-¿Un poco? ¿Me quieres hacer creer que un guateque ha durado hasta las doce y media?
-Bueno, no... Es que luego nos hemos ido a dar una vuelta.
-¿Ah, sí? ¿Con quién y por dónde?
-Con Susana y Marisa y Loli. Pero bueno, ¿a qué viene este interrogatorio?
-¡Oye niña, mide tus palabras! Esa no es forma de hablarle a tu padre. ¡Contesta! ¿Con quién estuviste?
-¡Ya te lo he dicho! Mamá, ¿a qué viene esto?
-¡Deja a tu madre en paz, estás hablando conmigo! ¡Contesta!
-¿Por qué me tratas así? ¡Ya no soy ninguna niña! ¡Tengo derecho a disfrutar de mi propia libertad!
-Para andar golfeando por ahí, ¿verdad? ¡Tu tendrás la libertad que yo quiera darte! ¿Entendido?
-¡No, no entiendo nada! ¡Eres injusto, injusto!
-¡Cállate Rosa, que no respondo!
-¡No me callaré! ¡Lo repetiré mil veces! ¡Eres injusto, injusto!

Luis Porres alza la mano y abofetea a su hija. Rosa se echa hacia atrás con los ojos muy abiertos. Luego rompe a llorar y escapa corriendo escaleras arriba.Se arroja sin desvestirse sobre su cama, solloza durante un largo rato, en ese momento detesta a su padre y cree que el mundo es cruel. Se siente la persona más desgraciada del mundo y esa sensación comunica intensidad a su llanto. Luego el llanto cede paso a los recuerdos. Ha estado con Jimmy. Ha paseado con Jimmy a luz de la luna y se han besado. Rosa se estremece.

En la oscuridad, Rosa oye la voz de su hermana Julieta que tiene quince años.

-Rosa. Oye, Rosa
-¿Qué quieres?
-Te ha pegado, ¿verdad?
-Anda, duérmete, que es muy tarde.
-¿Pero te ha pegado?
-Sí.
-¡Es un cerdo!
-Cállate, anda. Y duerme.
-Cuéntamelo todo, por favor -dice Julieta encendiendo la lamparita de noche. Rosa guarda silencio y Julieta insiste -: Has estado con un chico, ¿verdad? ¿Con Jimmy?
-Sí, con Jimmy.
-Jo, qué suerte. Está como un queso. ¿Se te ha declarado?
-¡A ti que te importa!
-No seas así, cuéntamelo todo. ¿Te ha besado?

Rosa se desviste y se acuesta.

-Anda, apaga la luz.
-Pero te ha besado, ¿sí o no?
-Sí, me ha besado. ¡Apaga la luz!
-Qué suerte tienes -dice Julieta obedeciendo la orden de su hermana. Al poco su voz vuelve a oírse en la oscuridad -. ¿Ha sido un beso de lengua o normal?
-¡Pero bueno, será posible! ¡Calla de una vez!
-Bueno, ya me callo. Buenas noches, Rosa.
-Buenas noches.
-Rosa...
-Qué.
-¿Estás enamorada de Jimmy?
-Sí, pero no se lo digas a nadie.
-No te preocupes, soy una tumba. Buenas noches.
-Buenas noches.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Diagnóstico


Últimos días de agosto de 1997. Ese viernes visitamos a unos antiguos amigos de mi mujer. Hace calor y la charla es insustancial. A veces desconecto. Voy y vengo para que no se note demasiado. Me acaricio la barba, ya casi blanca, y sonrío, un gesto habitual. De pronto descubro algo que antes no estaba ahí: mis dedos han palpado algo duro en la parte derecha del cuello. Es un bulto; no, dos, del tamaño de una cereza grande. Ganglios, son ganglios, pienso, y en ese instante recuerdo: Las adenopatías benignas son blandas y móviles; si son duras y adheridas son metástasis. Mis dedos palpan los bultos: son duros, están adheridos. Siento una ligera opresión en el pecho. No hay duda, sé lo que tengo. Sonrío, comento algo, nadie debe darse cuenta de mi estado. Pienso con rapidez: hoy es viernes, hasta el lunes no puede verme nadie. Habrá que esperar.

Regresamos a casa y decido no comentarle nada a mi mujer. No hasta que tenga la certeza absoluta. Durante el sábado y el domingo procuro comportarme con normalidad. No me cuesta mucho, aunque en mi mente surgen ideas encontradas. Sé que tengo un cáncer y puedo morir. Me sorprende que esta conclusión no me derrumbe; al contrario, me invade una serenidad extraña. Pienso en mi vida hasta ese momento. He trabajado mucho y he vivido intensamente. No soy rico ni pobre. He amado, he sufrido, he caído y me he vuelto a levantar. Como una diapositiva que se desvanece mi pensamiento cambia: no todo está perdido, la medicina tiene recursos, hay que luchar hasta el final. La muerte. La muerte no es un problema, el problema es vivir. Sé que estoy evocando a Epicuro. Muy bien, ese griego tenía razón.

El lunes por la mañana llego al hospital a la misma hora de todos los días. La sesión de la mañana no dura mucho. Me avisan que tengo que ver dos enfermos en consulta. Subo una planta y veo dos niños, son revisiones, nada urgente. Le digo a mi secretaria que voy a hacer una visita en otro servicio y me voy a las consultas de ORL. Mi amigo Nacho me saluda cordial: Qué pasa, profesor. Le digo: toca esto. Me palpa el cuello durante más de un minuto. Cuando se separa nos miramos. No hay necesidad de hablar. Me dice: baja a Citología y que te hagan una punción. En Citología busco a la jefe, que es amiga mía. Una residente me dice que ha salido. Pienso una fracción de segundo. ¿Tú me puedes pinchar? le digo a la residente entregándole el volante de ORL. Asiente y me tumbo en una camilla. Me hace la punción, duele un poco, no sé si la hecho bien o mal porque es la primera que me hacen. Le pregunto cuándo estará el resultado y dice que sobre las dos. Le doy las gracias y me voy a trabajar. La rutina me hace no pensar, o pensar menos.

A las dos bajo a Citología y encuentro a la misma residente. ¿Tienes ya el resultado? Se la ve nerviosa. Sí, ya lo hemos mandado a ORL. Bueno, dímelo a mí, le digo con una sonrisa. Enrojece. Le digo: no te preocupes, estamos entre compañeros. Ella asiente y dice: es un carcinoma de células indiferenciadas. Vuelvo a ORL mientras memorizo: ese tipo de cáncer es típico de los tumores de cavum (parte superior de la faringe). Nacho me lo confirma. Su hermano Paco está con él. Me hace una laringoscopia sobre la marcha y me dice: el cavum está limpio, pero el tumor primario puede ser microscópico. Lo veremos en la biopsia. ¿Qué hay que hacer?, pregunto. Un vaciamiento radical de la parte derecha del cuello y luego radioterapia, contesta. ¿Porcentaje de éxito? Nacho mueve la cabeza: Un 75%, en tu caso seguramente más alto porque el diagnóstico es precoz. ¿Cuándo me operáis? Pasado mañana, dice Paco. Ya hemos reservado quirófano. Vuelvo a mi despacho y llamo a mi mujer a su oficina. Le digo que he tenido un mareo. Debe presentir algo, porque a los  veinte minutos abre la puerta de mi despacho. Se lo cuento todo.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Plainsong



Kent Haruf (1943 –2014) es un escritor norteamericano poco conocido. Wikipedia apenas le dedica media página. Para mí ha sido un hallazgo. Escribió cinco o seis novelas de las que solo hay dos traducidas al castellano. He leído las dos y como suele ocurrir cuando uno lee un libro bueno,  me quedé con ganas de leer más de este autor. Ojalá traduzcan más novelas de Haruf, pero no sé a quién pedírselo. 

Son novelas intimistas, que describen sentimientos, pero están escritas con sobriedad, sin caer en sentimentalismos. De la primera hay dos ediciones. Una de ellas respeta el título original, Plainsong, que es la que he leído;  la otra se titula La canción de la llanura. No sé si este último título es una traducción pretendidamente literal o una metáfora de las llanuras de Colorado. En realidad plainsong  es la palabra en inglés para designar el canto llano, la melodía unísona de la Iglesia medieval. Puede traducirse también como salmodia, pero no es una palabra agradable. Creo que el canto llano tiene mucho que ver con los personajes de Haruf: voces sencillas que cuentan su vida.

Nosotros en la noche (Our souls at night) se publicó después de la
muerte del autor. Cuando empezó a escribir esta novela, Haruf  ya sabía que iba a morir; le habían diagnosticado de enfermedad pulmonar intersticial, un trastorno muy raro que es irreversible. Apenas le dio tiempo a terminar el libro, pero sus páginas no reflejan amargura o desesperación. Por el contrario es un canto a la vida. Al menos es lo que me ha parecido a mí.

martes, 26 de septiembre de 2017

La zona habitable

La Nuit étoilée. Vicent Van Gogh

Algunos científicos y pensadores se preguntan si el universo evolucionó como lo hizo para permitir la aparición de vida inteligente. Dicho de otra manera: ¿podría haber comenzado  la evolución antes de que se formaran las estrellas y terminar -por el momento- en el inteligente ser humano? Esto es lo que sostienen los partidarios del llamado Principio Antrópico, hipótesis muy discutida y no universalmente aceptada por los cosmólogos. El físico Brandon Carter lo enunció así: "Para que en este momento del tiempo haya mentes capaces de observar el universo, tienen que verificarse un número determinado de sucesos". 

Claramente esos sucesos se han producido. La primera crítica de este principio es puramente semántica, ya que parece una clara tautología: ya que existimos, es necesario que se den las condiciones para que existamos. O sea: si las condiciones hubiesen sido diferentes, las cosas serían diferentes. Pero la cuestión que permanece es por qué se originaron esas condiciones y qué leyes guiaron esa secuencia. 

El físico Paul Davies también se lo pregunta. “La expresión más refinada de la inteligibilidad racional del cosmos se encuentra en las leyes de la física. Pero ¿de dónde vienen estas leyes? y ¿por qué funcionan de la forma que lo hacen?" Que las leyes existan sin razón alguna es para Davies profundamente irracional. Pero para gran parte de la comunidad científica esta es una pregunta inadecuada: las leyes son simplemente las que son porque así se ha demostrado experimentalmente. Los físicos tienen una respuesta: el universo surgió por azar y también la vida, y a partir de ahí se hizo cargo de todo la evolución darwiniana. Hoy sabemos que la selección natural se ocupa sobre todo de la supervivencia y la reproducción y que muchas mutaciones no son debidas a la selección natural, sino a algo que se llama deriva genética y que es en realidad otra versión del azar. Según esto la inteligencia, la conciencia de ser, podría no estar en absoluto prefijada desde el origen de los tiempos y ser solo la consecuencia de una mutación aleatoria. 

Confiar todo al azar es muy práctico para la ciencia, así se cierra el paso a cualquier otra interpretación, como por ejemplo el creacionismo religioso. Y no solo el cristiano, claro, en todas las mitologías actuales o extintas hay un relato de la creación más o menos sofisticado. Para los creyentes este tipo de explicación suele ser  suficiente, pero a los que no creen les gustaría tener una respuesta racional de estos asuntos. No obstante, los cosmólogos, aunque nieguen el principio antrópico, no dejan de tener en cuenta las sorprendentes "coincidencias" de esta hipótesis cuando afirman que determinado planeta extrasolar se sitúa en la "zona habitable" de su sistema.  

Como se sabe las órbitas planetarias en torno al Sol son elípticas (Newton demostró que las órbitas circulares son inestables). Ahora bien, la excentricidad de las órbitas planetarias es variable, de manera que los planetas presentan notables diferencias en sus respectivos puntos orbitales de mayor o menor acercamiento al sol. La órbita de la Tierra es casi circular, es decir, tiene una excentricidad próxima a cero (exactamente del 2%), debido a lo cual las variaciones de temperatura en su mayor o menor acercamiento al Sol no son significativas, y lo que causa el ciclo de las estaciones, y por tanto las variaciones de temperatura en nuestro planeta, es la inclinación del eje de rotación de la Tierra con respecto al Sol. Pero si la excentricidad de la órbita terrestre fuese sólo del 20%, como le ocurre a Mercurio, las diferencias de temperatura entre el punto más cercano y el más alejado del Sol, serían de unos 110º C, circunstancia poco compatible con la vida. También es significativa la relación entre la masa del Sol y su distancia a la Tierra, ya que si nuestro Sol fuera tan solo un 20% más o menos masivo, la Tierra sería más caliente que Venus o más fría que Marte. Parece por tanto que hemos tenido suerte y la Tierra orbita en una zona habitable. No sabemos por ahora si los exoplanetas candidatos a albergar extraterrestres, cumplen con el resto de los parámetros además de orbitar en una zona habitable.

El hecho de que existamos no sólo impone restricciones con respecto a nuestro entorno, sino también sobre la forma y contenido de las leyes de la naturaleza. Volvemos a encontrarnos con las famosas leyes y esto es más difícil de digerir, porque ya no se trata de circunstancias locales, más o menos comprensibles, sino de aceptar que las leyes y constantes físicas que regulan la inmensidad del universo de principio a fin, también podrían estar diseñadas para que la vida pueda existir. Ya sabemos que el carbono proviene de las estrellas, pero para que se formaran esas estrellas fue necesario que el universo evolucionara según unos determinados parámetros, los mismos que luego las harían estallar. 

De la materia estelar resultante se formarían nuevas estrellas y planetas y aparecería por fin el insustituible carbono. ¿Qué hubiera ocurrido si las leyes y constantes físicas fueran diferentes? Simulaciones con ordenador demuestran que una variación de sólo un  0,5 % en la intensidad de la fuerza nuclear fuerte o de un 4% en la fuerza electromagnética destruirían toda posibilidad de que se formasen carbono y oxígeno en las estrellas, con lo que la vida, tal y como la conocemos, no podría haber surgido. Lo mismo ocurriría si los valores de las constantes fueran diferentes, por ejemplo si la masa del protón y la del electrón tuvieran otros valores.        

¿Qué se puede pensar de todas estas extrañas coincidencias? Se podría decir con cautela que éste es un universo bien ajustado y se podría suponer que algo o alguien ha realizado un exquisito diseño. Es comprensible, por tanto, que los creyentes piensen que ese diseñador ha sido una deidad; es la solución más fácil desde un punto de vista emocional. Otra cosa es que los fundamentalistas religiosos traten de manipular a su conveniencia estos conceptos. La expresión diseño inteligente (que a priori parecería adecuada para referirse al universo) ha sido adoptada por los extremistas cristianos para reivindicar una interpretación literal del Génesis, negar la teoría de la evolución y rechazar los avances de la ciencia. 

No obstante, y por descontado  excluyendo los mitos religiosos, la negación de cualquier forma de diseño  en la formación del universo parece cuanto menos una limitación intelectual. Sobre este punto, los científicos argumentan que si el universo no fuese como es (o no hubiese evolucionado como evolucionó) nosotros no existiríamos y que, por lo tanto, preguntarse cómo es que existimos (o por qué no "no existimos") no tiene sentido. 

En fin, que me perdonen los físicos, pero si hemos de creer que el universo se formó de manera accidental, resulta difícil concebir que de ese absurdo surgiera una prodigiosa organización, regida por ajustadísimas leyes, que entre otras cosas permitió la aparición de la vida.

Ahora viajen un poco a través del universo con la estupenda versión de Scorpions del clásico de Lennon y McCartney.





domingo, 17 de septiembre de 2017

Extraterrestres

Trappist-1

No lo niegue, usted también cree en los extraterrestres. Le parece imposible que seamos las únicas mentes inteligentes en nuestro vasto universo. Se sobrecoge, quizá, ante una soledad tan absoluta e incomprensible y siente una punzada de esperanza cada vez que los astrónomos identifican un planeta extrasolar capaz de albergar formas de vida. 

En la mente de escritores, artistas y científicos siempre ha bullido la necesidad de que existan otras civilizaciones inteligentes y otros mundos habitables. Y no es un fenómeno reciente, la literatura y el arte están plagados de alienígenas y fantásticos viajes a otros mundos. Los más antiguos o mejor recordados son los relatos de Cyrano de Bergerac, Histoire comiqué des Estats et empires de la Lune, 1657. La Luna fue el primer cuerpo celeste en el que la imaginación humana se atrevió a situar habitantes, incluso se los bautizó con un nombre: selenitas. Ellos fueron los primeros extraterrestres. De hecho hasta los primeros años del siglo XX –cuando ya no parecía verosímil que los selenitas pululasen por nuestro satélite- no se imaginaron viajes a Venus y a Marte y más tarde a otras galaxias.

En la ficción, las intenciones de los extraterrestres que visitan nuestro planeta han oscilado entre dos extremos: unas veces han sido crueles invasores, otras, seres superiores que nos han hecho ver los problemas de nuestra catastrófica civilización. En cuanto a su aspecto, los alienígenas han adoptado una variadísima gama de morfologías. Pueden ser individuos con extremidades tentaculares, arácnidos gigantescos, seres de color verdoso (los famosos "hombrecillos verdes" con orejas en forma de trompeta), etcétera. También podían adoptar una forma semejante a la humana, aunque con diferencias marcadas de estatura, color y tamaño de la cabeza. 

"Encuentros en la tercera fase". Spielberg, 1977.

El experto en robótica japonés Masahiro Mori improvisó en 1970 una curiosa teoría, que denominó Valle Inquietante, según la cual los robots con aspecto humanoide despiertan una empatía creciente, mientras no llegan a ser demasiado parecidos a un ser humano. "Pero cuando las réplicas antropomórficas se acercan en exceso a la apariencia y comportamiento de un ser humano real, causan una respuesta de rechazo entre los observadores humanos". En ese momento la curva empática cae bruscamente (valle inquietante), la empatía desaparece y se experimentan extrañeza y repulsión. No sé  si los psicólogos estarán de acuerdo con esta teoría, pero al menos, como su propio nombre indica, resulta inquietante.

Igual que ocurrió en nuestro planeta, el progreso empequeñeció las distancias del sistema solar. La Luna estaba ya demasiado cerca y los escritores trasladaron su fabulación a Venus y Marte. La posibilidad de que Marte estuviese habitado se consideró muy seriamente hasta bien entrado el siglo XX, y no solo en la ficción, que inauguró H.G. Wells  con su novela La guerra de los mundos (1898). (Es muy conocido el pánico real que despertó la adaptación radiofónica de esta novela por Orson Welles en 1938). 

Pero sustos aparte, los astrónomos empezaron a tomarse muy en serio la posibilidad de que hubiera habitantes en Marte a partir de las observaciones de Giovanni Schiaparelli (1835-1910). Este astrónomo creyó observar una red de estructuras lineales en el planeta rojo que denominó canales. Esos canales, según los dibujó Schiaparelli, sugerían fuertemente que se trataba de construcciones artificiales y abrían por tanto la posibilidad de que Marte estuviera habitado. 


Mapas de Marte de Schiaparelli.
Sus observaciones causaron una gran expectación, aunque no todos los astrónomos estuvieron de acuerdo con el italiano. Sin embargo el multimillonario norteamericano Percival Lowell (1855-1916), excéntrico y astrónomo aficionado, fue un converso del descubrimiento de Schiaparelli, y dedicó su vida a demostrar que en Marte había vida inteligente. A tal fin, construyó su particular observatorio astronómico y trazó sus propios mapas. Aunque no encontró marcianos, el Observatorio Lowell, en Flagstaff, Arizona, sigue funcionando en la actualidad. Dos cráteres, uno en la Luna y otro en Marte, llevan su nombre.

Mapas de Lowell

Al final, los avances tecnológicos demostraron que los supuestos canales marcianos solo eran un efecto óptico, pero la posible existencia de marcianos dejó una profunda huella en el imaginario popular, hasta el punto que el término marciano se ha convertido en sinónimo de extraño en el lenguaje coloquial.

No se puede decir si es probable o improbable que haya vida en otros planetas, ya que solo conocemos una pequeña porción del universo. Tampoco quiere decir nada que hasta ahora no se haya establecido comunicación con posibles extraterrestres. Puede que estén muy lejos, o que no tengan tecnología adecuada o simplemente que no quieran comunicarse. Lo que sí se puede decir es que el recorrido desde la primera célula hasta el ser humano es largo, difícil y azaroso, y todo ello asumiendo que la vida se basa en el carbono. ¿Podría ser diferente en otro planeta? Es poco probable, ya que los elementos que conocemos son los mismos en todo el cosmos y no parece que haya un elemento más apropiado para la vida que el carbono. 

Que la vida se base en el carbono es una limitación temporal para su desarrollo. Este elemento se forma en el interior de las estrellas y solo cuando una estrella se convierte en supernova y estalla, el carbono y otros elementos pesados se difunden por el espacio y pueden alcanzar un planeta. Si el Big Bang se produjo hace 13.800 millones de años, y la vida, según los últimos cálculos, empezó en la Tierra hace 4000 millones de años, y el Homo Sapiens existió hace tan solo 130.000 años, somos como quien dice unos recién llegados. Se podría asumir por tanto que otras civilizaciones, si las hay, hayan empezado un poco antes o un poco después que la nuestra. ¿Pero habrá sido su evolución semejante a la nuestra? 

Se puede pensar que los procesos que han llevado a la aparición de la vida estaban determinados por las leyes de la naturaleza. La formación de átomos, moléculas y compuestos químicos cumplen estas leyes. Pero después, quizá desde que se reprodujo el primer ser unicelular, ha entrado en juego la selección natural, la cual, partiendo de las premisas ambientales básicas que permiten el desarrollo de la vida, ha sido responsable de la evolución de los seres vivos en la Tierra. Sin embargo, así como las leyes de la naturaleza es probable que sean válidas en cualquier lugar del universo, la selección natural puede haber actuado de manera muy distinta sobre las hipotéticas vidas surgidas en otros planetas. 

La evolución no depende únicamente de la adaptación al medio, sino que gran parte de mutaciones han sido aleatorias o provocadas por catástrofes: glaciaciones, sequías, colisión de meteoritos (extinción de los dinosaurios), etc. El paleontólogo Stephen Jay Gould dejó dicho que si por azar recomenzara la vida en la Tierra, la evolución nunca seguiría los mismos caminos. Por tanto, si ha habido evolución en otros planetas es prácticamente imposible que se asemeje a la nuestra. De esta manera, podríamos imaginar seres vivos que aún no hubieran alcanzado la inteligencia, o tener una inteligencia incomprensible para nosotros, o ser inteligentes con una anatomía totalmente distinta. 

En un viejo cuento de ciencia ficción los humanos establecen contacto con una nave extraterrestre que viaja hacia la Tierra, y no tienen problemas para entenderse con ellos por radio. Un nutrido grupo de personas aguarda su aterrizaje, pero pasa el tiempo y la nave no aparece. En realidad los alienígenas han aterrizado ya, pero su nave se ha hundido en un charco de lluvia porque sus tripulantes son del tamaño de bacterias.

domingo, 5 de febrero de 2017

Epifanías bálticas

Aleksandr Drevin. Armenia. 1933

Quería hablarles hoy de un compositor letón y me encontré, además, con un pintor y un poeta. 

No es fácil encontrar datos culturales sobre Letonia en Internet. Hay muy poco escrito sobre su música, al margen de que Letonia ganara el concurso de Eurovisión en 2002 y tener el potente grupo de rock,   Perkons. Hay artistas letones muy conocidos, como el pintor Mark Rothko, que vivió siempre en Estados Unidos, el cineasta Sergéi Einsenstein, el violinista Gidon Kremer o la mezzosoprano Elina Garanca, pero poca gente los relaciona con Letonia. El compositor letón más famoso es Peteris Vasks, del que ya hablamos en estas páginas, aunque su fama es relativa, su música no se interpreta muy a menudo y es valorado sobre todo por los expertos.

El compositor del que quería hablarles se llama Imants Zemzaris (Riga, 1951) y el poeta Imants Ziedonis (1933-2007). No es una coincidencia, el nombre de varón Imants es muy frecuente en Letonia. Proviene del idioma livonio, lenguaje casi desaparecido que solo se conserva en la parte norte del país. Su significado es "milagro" o "regalo", o las dos cosas, no está muy claro. El pintor es Aleksandr Drevin (1889-1938). 

He leído que hasta el siglo XIX la cultura letona se transmitía de manera oral, lo cual parece exagerado, pero es cierto es que en siglos anteriores apenas se encuentran testimonios de literatura o composición musical estrictamente letones. Debido, quizá, a que este pequeño país siempre ha formado parte de otros imperios y hasta 1991 no se constituyó en república independiente. 
Sin embargo su folclore es antiquísimo, se remonta a épocas precristianas, y su forma más característica son los dainas, composiciones que integran poesía y música. Los dainas son muy cortos, por lo general sólo una o dos estrofas sin rima, parecidos a los haikus japoneses. Aún se siguen cantando en las ferias populares, acompañados por las cítaras bálticas. 

"Quien dijo eso, mintió, que el Sol se acuesta por la noche; ¿El Sol se levanta? ¿Dónde se acostó ayer?"



El poeta Imants Ziedonis fue un personaje controvertido. Nació y se educó en el tiempo en que Letonia formaba parte de la Unión Soviética y, aunque se proclamaba nacionalista y defensor de la libertad de expresión, mantuvo siempre un equilibrio entre la disidencia y la aceptación del gobierno soviético. Si bien, al final, participó activamente en la Revolución Cantada, llamada así por las manifestaciones de junio de 1988 en el Auditorio de la Canción de Tallin, donde se cantaban canciones patrióticas para reivindicar la independencia de los países bálticos. Letonia es uno de los países  más aficionado a los coros. Algunos poemas de Ziedonis toman claramente  como referencia la estructura de los dainas, en forma de versos cortos. Él los llama Epifanías.

Contempla el mundo con ojos de oro
antes de que lo roben. Otro tesoro
no tenemos.

Qué llamada extraña la de la grulla,
como una mujer en la ciénaga.
Este miedo.

Estuve allí. Un país
en el que debes dejar tus colores atrás
para entrar desnudo.

Los campos de trigo son dorados,
y la luna también.
Sólo yo soy de plata.

La belleza,
explica la anciana profesora,
siempre llega inesperada;
y provoca un pequeño incomodo.

Aleksandr Drevin. Bañista. 1929

Aleksandr Davidovich Drevin nació en Letonia, pero desarrolló toda su obra en Rusia. Yo no conocía este pintor, pero eso solo es achacable a mi ignorancia artística.

Alexandr Drevin. Autorretrato.
Entre 1920 y 1923, Drevin y su esposa, la pintora Nadezhda Udaltsova, fueron miembros del INJUK (Instituto para la Cultura Artística), que dirigía Vasili Kandinsky. Posteriormente abandonaron esta institución debido al conflicto que surgió entre Kandinski, Malévich y otros pintores idealistas frente a los constructivistas Vladímir Tatlin y Aleksandr Ródchenko, seguidores del "plan de propaganda monumental" ideado por las autoridades políticas de la Revolución. 

Aleksandr Drevin. Altai. 1932-33
Aleksandr Drevin. Carretera armenia. 1932-33
Aleksandr Drevin. Arbusto rosa. 1932

La pintura de Drevin evolucionó hacia formas vacías, que rechazaban intencionalmente lo decorativo. Los soviéticos calificaron su estilo de "primitivismo brutal, carente de cualquier mensaje político o de cualquier propósito en absoluto". La mayor parte de sus últimas obras son paisajes que pinta en sus viajes a Altai y a Armenia, en los que intenta crear una imagen abstracta de la naturaleza. 

Aleksandr Drevin. Dos en la ciudad. 1930


Aleksandr Drevin. Gacelas. 1931

Drevin fue detenido por el NKVD el 17 de enero de 1938, durante el periodo denominado "Gran Terror", y ejecutado el 26 de febrero, cerca de Moscú. Irónicamente fue rehabilitado en 1957. 


Al fin llego a Imants Zemzaris, el compositor. ¿Pero qué decir de
él? Su vida, comparada con la del poeta y la del pintor, es sencilla y pacífica. Enseña música en Riga y compone para el cine y el teatro. Pero él ha dicho que su trabajo siempre se inspira en la pintura y la poesía. Su música es también sencilla y mínima, y en sus composiciones hay un recogimiento y una intimidad reconocible. Casi todo lo que escribe es música de cámara o partituras para piano que él mismo interpreta. Pero en esas sencillas composiciones se percibe una inmensa soledad que, quizás, evoca las inmensas llanuras solitarias de su país o recuerdos entristecidos de su pueblo. Les dejo con la música de Imants que, en cierto modo, es también un "milagro" y un "regalo".



martes, 24 de enero de 2017

Cuentos de hadas

Atardecer

Hoy les dejo unas reflexiones de Jeanette Winterson, seleccionadas de su libro "¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?"

¿Recordáis cómo engañó Simbad al genio? Simbad abre la botella y aparece un genio de trescientos pies de alto que dejará tieso a Simbad. Así que Simbad apela a su vanidad y apuesta con él a que no es capaz de volver a meterse en la botella. En cuanto el genio lo hace, Simbad tapona el cuello de la botella hasta que el genio aprende a comportarse.

A Jung, no a Freud, le gustaban los cuentos de hadas por lo que nos cuentan sobre la naturaleza humana. A veces, con mucha frecuencia, una parte de nosotros es a la vez voluble y poderosa: ahí va esa rabia enorme que puede matarte a ti y a los demás, y que amenaza con aplastarlo todo. No podemos negociar con esa parte poderosa pero enrabietada de nosotros, hasta que le enseñamos a comportarse, lo que significa volver a meterla en la botella para mostrarle quién está al mando. Esto no es represión, sino la búsqueda de un recipiente. En la terapia, el psicólogo actúa como recipiente de lo que no nos atrevemos a sacar porque nos asusta, o de lo que sale con demasiada frecuencia y destroza nuestras vidas.
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Creo que tener el tamaño adecuado para tu mundo —y saber que tanto tú como tu mundo no tienen de ningún modo unas dimensiones fijas— es un truco muy válido para aprender a vivir.
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Pensad, por ejemplo, en Las habichuelas mágicas, que trata básicamente de un gigante feo y estúpido y un pequeñín listo, Jack, de pies rápidos. Vale, pero el elemento voluble son las habichuelas, que comienzan siendo una plantita y crecen hasta convertirse en algo gigantesco parecido a un árbol por el que escala Jack para llegar al castillo. Este puente entre dos mundos es impredecible y muy sorprendente. Más adelante, cuando el gigante intenta subir en pos de Jack, hay que cortar el tronco al instante. Esto sugiere que la búsqueda de la felicidad, a la que también podríamos llamar vida, está llena de elementos sorpresa que no duran en el tiempo: llegamos a algún sitio al que no podríamos ir de otro modo y sacamos provecho del viaje, pero no podemos quedarnos, no es nuestro mundo, y no debemos permitir que ese mundo se entrometa en el que nos es permitido habitar. Hay que cortar el tronco de las habichuelas. 

Pero las riquezas a gran escala del «otro mundo» se pueden traer al nuestro, como hace Jack al salir corriendo con el arpa que tocaba sola y con la gallina de los huevos de oro. Todo lo que «ganemos» se adaptará a nuestro tamaño y nuestra forma, como las princesas en miniatura y los príncipes sapos que asumen la forma verdadera y necesaria para su próxima vida, y la nuestra.


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La música hoy es de Henry Purcell, la conocida aria "When I am laid in earth" de su ópera "Dido y Eneas". Me gusta como la canta Emma Kirkby, con su voz imperfecta y pequeña, pero cristalina y emocionante.