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domingo, 5 de febrero de 2017

Epifanías bálticas

Aleksandr Drevin. Armenia. 1933

Quería hablarles hoy de un compositor letón y me encontré, además, con un pintor y un poeta. 

No es fácil encontrar datos culturales sobre Letonia en Internet. Hay muy poco escrito sobre su música, al margen de que Letonia ganara el concurso de Eurovisión en 2002 y tener el potente grupo de rock,   Perkons. Hay artistas letones muy conocidos, como el pintor Mark Rothko, que vivió siempre en Estados Unidos, el cineasta Sergéi Einsenstein, el violinista Gidon Kremer o la mezzosoprano Elina Garanca, pero poca gente los relaciona con Letonia. El compositor letón más famoso es Peteris Vasks, del que ya hablamos en estas páginas, aunque su fama es relativa, su música no se interpreta muy a menudo y es valorado sobre todo por los expertos.

El compositor del que quería hablarles se llama Imants Zemzaris (Riga, 1951) y el poeta Imants Ziedonis (1933-2007). No es una coincidencia, el nombre de varón Imants es muy frecuente en Letonia. Proviene del idioma livonio, lenguaje casi desaparecido que solo se conserva en la parte norte del país. Su significado es "milagro" o "regalo", o las dos cosas, no está muy claro. El pintor es Aleksandr Drevin (1889-1938). 

He leído que hasta el siglo XIX la cultura letona se transmitía de manera oral, lo cual parece exagerado, pero es cierto es que en siglos anteriores apenas se encuentran testimonios de literatura o composición musical estrictamente letones. Debido, quizá, a que este pequeño país siempre ha formado parte de otros imperios y hasta 1991 no se constituyó en república independiente. 
Sin embargo su folclore es antiquísimo, se remonta a épocas precristianas, y su forma más característica son los dainas, composiciones que integran poesía y música. Los dainas son muy cortos, por lo general sólo una o dos estrofas sin rima, parecidos a los haikus japoneses. Aún se siguen cantando en las ferias populares, acompañados por las cítaras bálticas. 

"Quien dijo eso, mintió, que el Sol se acuesta por la noche; ¿El Sol se levanta? ¿Dónde se acostó ayer?"



El poeta Imants Ziedonis fue un personaje controvertido. Nació y se educó en el tiempo en que Letonia formaba parte de la Unión Soviética y, aunque se proclamaba nacionalista y defensor de la libertad de expresión, mantuvo siempre un equilibrio entre la disidencia y la aceptación del gobierno soviético. Si bien, al final, participó activamente en la Revolución Cantada, llamada así por las manifestaciones de junio de 1988 en el Auditorio de la Canción de Tallin, donde se cantaban canciones patrióticas para reivindicar la independencia de los países bálticos. Letonia es uno de los países  más aficionado a los coros. Algunos poemas de Ziedonis toman claramente  como referencia la estructura de los dainas, en forma de versos cortos. Él los llama Epifanías.

Contempla el mundo con ojos de oro
antes de que lo roben. Otro tesoro
no tenemos.

Qué llamada extraña la de la grulla,
como una mujer en la ciénaga.
Este miedo.

Estuve allí. Un país
en el que debes dejar tus colores atrás
para entrar desnudo.

Los campos de trigo son dorados,
y la luna también.
Sólo yo soy de plata.

La belleza,
explica la anciana profesora,
siempre llega inesperada;
y provoca un pequeño incomodo.

Aleksandr Drevin. Bañista. 1929

Aleksandr Davidovich Drevin nació en Letonia, pero desarrolló toda su obra en Rusia. Yo no conocía este pintor, pero eso solo es achacable a mi ignorancia artística.

Alexandr Drevin. Autorretrato.
Entre 1920 y 1923, Drevin y su esposa, la pintora Nadezhda Udaltsova, fueron miembros del INJUK (Instituto para la Cultura Artística), que dirigía Vasili Kandinsky. Posteriormente abandonaron esta institución debido al conflicto que surgió entre Kandinski, Malévich y otros pintores idealistas frente a los constructivistas Vladímir Tatlin y Aleksandr Ródchenko, seguidores del "plan de propaganda monumental" ideado por las autoridades políticas de la Revolución. 

Aleksandr Drevin. Altai. 1932-33
Aleksandr Drevin. Carretera armenia. 1932-33
Aleksandr Drevin. Arbusto rosa. 1932

La pintura de Drevin evolucionó hacia formas vacías, que rechazaban intencionalmente lo decorativo. Los soviéticos calificaron su estilo de "primitivismo brutal, carente de cualquier mensaje político o de cualquier propósito en absoluto". La mayor parte de sus últimas obras son paisajes que pinta en sus viajes a Altai y a Armenia, en los que intenta crear una imagen abstracta de la naturaleza. 

Aleksandr Drevin. Dos en la ciudad. 1930


Aleksandr Drevin. Gacelas. 1931

Drevin fue detenido por el NKVD el 17 de enero de 1938, durante el periodo denominado "Gran Terror", y ejecutado el 26 de febrero, cerca de Moscú. Irónicamente fue rehabilitado en 1957. 


Al fin llego a Imants Zemzaris, el compositor. ¿Pero qué decir de
él? Su vida, comparada con la del poeta y la del pintor, es sencilla y pacífica. Enseña música en Riga y compone para el cine y el teatro. Pero él ha dicho que su trabajo siempre se inspira en la pintura y la poesía. Su música es también sencilla y mínima, y en sus composiciones hay un recogimiento y una intimidad reconocible. Casi todo lo que escribe es música de cámara o partituras para piano que él mismo interpreta. Pero en esas sencillas composiciones se percibe una inmensa soledad que, quizás, evoca las inmensas llanuras solitarias de su país o recuerdos entristecidos de su pueblo. Les dejo con la música de Imants que, en cierto modo, es también un "milagro" y un "regalo".



jueves, 1 de diciembre de 2016

Equinoccio de otoño


Mariposa de otoño. Pablo Neruda

La mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.
Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.





Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.



Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.





Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.
Se va la mano que te induce.

Se va o perece.





Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.
El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.



Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.
Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.




La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.


Cécile Louise Stéphanie Chaminade. "Automne". 


lunes, 25 de julio de 2016

Nubes




COMO AQUELLA NUBE BLANCA. León Felipe.

Ayer estaba mi amor
como aquella nube blanca
que va tan sola en el cielo
y tan alta,
como aquella
que ahora pasa
junto a la luna
de plata.




Nube
blanca,
que vas tan sola en el cielo
y tan alta,
junto a la luna
de plata,
vendrás a parar
mañana,
igual que mi amor,
en agua,
en agua del mar
amarga.



Mi amor tiene el ritornelo
del agua, que, sin cesar,
en nubes sube hasta el cielo
y en lluvia baja hasta el mar.



El agua, aquel ritornelo,
de mi amor, que, sin cesar,
en sueños sube hasta el cielo
y en llanto baja hasta el mar.






AMOR, AMOR LAS NUBES. Pablo Neruda

Amor, amor, las nubes a la torre del cielo
subieron como triunfantes lavanderas,
y todo ardió en azul, todo fue estrella:
el mar, la nave, el día se desterraron juntos.




Ven a ver los cerezos del agua constelada
y la clave redonda del rápido universo,
ven a tocar el fuego del azul instantáneo,
ven antes de que sus pétalos se consuman.



No hay aquí sino luz, cantidades, racimos,
espacio abierto por las virtudes del viento
hasta entregar los últimos secretos de la espuma.



Y entre tantos azules celestes, sumergidos,
se pierden nuestros ojos adivinando apenas
los poderes del aire, las llaves submarinas.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Noche transfigurada


Cuando la música empezó a cambiar, cuando también cambiaba la pintura y la literatura, cuando el arte, cualquier arte, se encogía sobre sí mismo para lanzarse al abismo de la modernidad, hubo una pequeña obra musical, un sexteto de cuerda, que juntó el pasado y el futuro de la música. La compuso el austriaco Arnold Schönberg,
Egon Schiele. Arnold Schönberg
en 1899, cuando aún no había desarrollado la música atonal por la que sería recordado y en su mente flotaban todavía resonancias de Brahms y Wagner. Esta obra se titula "
Verklärte Nacht (Noche transfigurada)", y está basada en el poema de Richard Dehmel del mismo título. La pieza se divide en cinco secciones, que corresponden a las cinco partes del poema, y cada sección es una metáfora de la narración. Su estreno en 1902 fue controvertido por las armonías avanzadas de Schönberg y en parte por el contenido sexual del poema de Dehmel.
Estos son el poema y la música:
      
      Dos personas caminan a través de un desnudo          bosque frío;
      La luna corre sobre ellos, se miran en ella.
      La luna corre sobre los altos robles;
      ni una nube oscurece la luz del cielo
     donde las negras ramas se extienden.
     La voz de una mujer habla:

    “Llevo un niño, y no es tuyo,
     camino en pecado junto a ti,
     he cometido una gran ofensa contra mí misma.
    Yo ya no creía que pudiese ser feliz,
     y sin embargo, tenía el fuerte deseo
     de sentir la plenitud, la felicidad de ser madre.

     Y por ello, he cometido un descaro,
     así que, temblando, entregué mi sexo
     a los brazos de un hombre extraño,
     y así quedé embarazada de él.
     Ahora la vida se ha cobrado su venganza:
     Ahora te pertenezco, oh, te he encontrado.”

     Ella camina con paso torpe.
     Ella levanta la vista; la luna corre sobre ellos.
    Sus ojos oscuros se ahogan en la luz.
    La voz de un hombre dice:
   “Ese niño, ese que tú has recibido,
    su alma no es una carga.
    Sólo hay que ver ¡cuán claro brilla el universo!
    Hay un resplandor en todas las cosas
    Tú vas a la deriva junto a mí en un océano frío,
    pero una calidez especial parpadea
    desde ti hacia mí, desde mí hacia ti.

  Esa llama transfigurará al niño,
  al que tú le darás vida, como si fuese mío.
 Tú me has traído la luz,
 Tú has hecho un niño de mí.”
 Él posa su mano en sus anchas caderas
 mientras sus alientos se entremezclan en el aire.
 Dos personas caminan a través de la alta noche brillante.


lunes, 30 de marzo de 2015

Rod McKuen


¿Usted suele mirar en el disco que acaba de comprar quién ha compuesto cada canción? Si no lo hace a menudo no es probable que sepa quién fue Rod McKuen. Sin embargo ha muerto hace poco, hace exactamente dos meses. Yo me enteré por casualidad y, como tantas veces ocurre, me quedé sorprendido: no sé si porque daba por supuesto que ya había muerto o porque me había olvidado por completo de su existencia. Seguramente por esto último. En ese momento tiene uno la sensación de haber sido injusto con un recuerdo. Busqué en las estanterías y, no sin dificultad, encontré un librito desvencijado por el uso titulado Stanyan Street. Su autor, Rod McKuen.

Nació en un hospital de caridad en Oakland, California. No conoció a su padre biológico y el segundo marido de su madre era un alcohólico violento que le maltrataba. Se escapó de casa a los 11 años y subsistió trabajando como  peón de rancho, topógrafo, trabajador del ferrocarril, leñador, vaquero de rodeo, doble de acción en el cine y pinchadiscos en la radio. En la década de 1950 trabajó como columnista y guionista de propaganda durante la Guerra de Corea. Luego se instaló en San Francisco, donde leyó su poesía en los clubes junto a poetas beat como Jack Kerouac y Allen Ginsberg. Al final, después de esa dickensiana  infancia, alcanzó la fama y compuso canciones para varias generaciones de cantantes, desde Frank Sinatra a Madonna.

En 1971 yo no sabía nada de Rod McKuen. Ojeando en las librerías (creo que fue en Visor) me llamó la atención el librito que antes he mencionado. Fue un libro fetiche para mí y un grupo de amigos. Creíamos haber descubierto un poeta nuevo y lo adoptamos como emblema en nuestras reuniones. No todos sus poemas eran buenos, pero algunos nos emocionaban y, sobre todo, era nuestro poeta, el que solo nosotros conocíamos. Sin saber que muchos textos eran letras de canciones, nos atrevimos a improvisar una música para  cantarlos. Ahora que ha muerto me doy cuenta de que, en la distancia, sus versos crearon un vinculo poético que aún conservo. Lean si quieren el siguiente poema y perdonen que no lo traduzca.

CHANNING WAY, 2
I should have told you
that love is more
than being warm in bed.
More
than individuals seeking an accomplice.
Even more than wanting to share.
I could have said
that love at best is giving what you need to get.
But it was raining
and we had no place to go
and riding to the street in a cab
I remembered
that words are only necessary after love has gone.