sábado, 14 de diciembre de 2013
Últimas lecturas
He leído de
manera sucesiva, aunque sin intención, dos novelas que se desarrollan en Israel
y que, de manera inevitable, tienen como música de fondo el conflicto palestino
israelí. La primera narración, "El Atentado", está escrita por un árabe,
un ex-militar argelino que firmaba sus libros con un pseudónimo femenino, Yasmina
Khadra, por miedo a la censura. El autor de la segunda novela, "El
Amante", Abraham Yehoshua es judío. Estos escritores tienen en común su
rechazo de la violencia, la idea de que el conflicto entre árabes y hebreos
debe terminar y que ambos pueblos pueden convivir en paz. Pero ni siquiera en
sus libros logran formalizar esa utopía.
En la novela de
Yehoshua, los personajes árabes que viven en territorio israelí, son tratados
con respeto, con afecto incluso, pero es imposible no percibir un sentimiento
de condescendencia hacia ellos: son buenos, amistosos, trabajadores, pero irremediablemente
inferiores. El libro de Khadra cuenta la historia de un médico árabe, integrado
en Israel, cuya esposa se inmola en un atentado suicida. El autor, a través de
sus personajes, desaprueba esa violencia, pero no puede evitar transmitir una
justificación subliminal del atentado. Es triste, pero erradicar ese antagonismo
geográfico, consecuencia de decisiones políticas equivocadas, parece imposible
incluso en la ficción.
Para
contrarrestar el posible pesimismo que inspiran estos temas, les propongo
escuchar la música de Ludovico Einaudi, un compositor italiano actual al que no
le importa definirse como minimalista.
sábado, 30 de noviembre de 2013
miércoles, 27 de noviembre de 2013
San Pablo y las sumisas
Gran escándalo en los medios a causa de un libro
escrito por una italiana que ha editado en España Nuevo Inicio, una editorial
creada por el arzobispo de Granada monseñor Martínez. Cásate y sé sumisa es el título. Hasta a la ministra Mato (ver para
creer) a pedido la retirada de la obra por su contenido irrespetuoso con la
mujer. Resultado: número uno de ventas en Amazon. A lo mejor es de lo que se
trataba. La provocación, ya se sabe, es lo que más vende.
¿Creen realmente los cristianos que la mujer debe ser
sumisa? Tanto la autora como el clérigo sustentan sus afirmaciones en las
palabras de San Pablo. He aquí el gran error del arzobispo y de la Iglesia
Católica en general. Justificar sus dictámenes con palabras que se dijeron hace
dos mil años es ignorar con deliberación el progreso de la humanidad. Esas palabras
pudieron ser válidas en el siglo I, pero no lo son el siglo XXI. No es comparable
el nivel social de la mujer en tiempos de Cristo con el actual. Es como si los
médicos siguiéramos practicando la medicina de Hipócrates o los filósofos
siguieran aludiendo al demiurgo platónico. San Pablo fue un hombre muy listo,
pero hablaba para los cristianos de su época. Por tanto, escudarse hoy en día
en lo que él dijo es una inconsecuencia.
Por otra parte, a mi juicio, hay una interpretación
sesgada de lo que escribió Pablo. Si tienen curiosidad pueden consultar la
Epístola a los Efesios. Rescato aquí los versículos en cuestión: Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al
Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es
cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también
las casadas lo estén a sus maridos en todo.
(Efesios
5, 22-25) Yo no veo que aquí se
hable de sumisión. Más me parece que "estar sujetas" podría ser una
prevención del adulterio y no una forma de esclavitud. Sobre todo cuando más
adelante proclama: Así también los maridos deben
amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos (...) porque somos miembros
de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
En un contexto histórico, las palabras de
Pablo podrían no resultar demasiado lesivas para el género femenino, y no deberían
usarse como arma arrojadiza por la curia conservadora.
domingo, 24 de noviembre de 2013
El Lector
Hace años leí la novela El Lector, de Bernhard Schlink, y hace poco he visto en DVD la película que se hizo sobre este libro.
Por su interpretación de Hanna Schmitz, Kate Winslet obtuvo un Oscar en 2008.
Conservaba un buen recuerdo de la novela y su versión cinematográfica no me
decepcionó.
Es infrecuente que esto ocurra, ya que en la
adaptación al cine de muchos libros es necesario suprimir secuencias,
personajes, reflexiones, etc, dada la limitación temporal del metraje. En
ocasiones el guionista renuncia a comprimir el texto original y se inventa algo
diferente, vagamente relacionado con el libro, y el resultado puede ser una
película buena o mala, pero en todo caso no comparable con la novela. Sin
embargo, en la película El Lector -quizás porque la novela no es muy larga-, se
conservan muy bien el espíritu y la trama del libro, y los actores se
identifican totalmente con los personajes. El guionista David Hare hizo un buen
trabajo
Schlink, que es juez de profesión, después de El
Lector escribió El Regreso, su mejor libro en mi opinión. En ambos relatos (en
toda su obra, en realidad) está latente un asunto apasionante: el pasado nazi de los alemanes que
nacieron después de la guerra. En las dos novelas hay referencias a La Odisea, una obra que Schlink debe tener en gran estima, sobre
todo en El Regreso -el título ya es un indicio-, un relato que se construye sobre
el armazón de la epopeya homérica.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
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