sábado, 19 de octubre de 2013

Intemperie

He leído la novela Intemperie, de Jesús Carrasco. He leído también las críticas adversas con las que en general disiento. ¿Por qué nos gusta una novela? El mismo libro puede gustar a miles de lectores o solo a unos pocos. ¿De qué depende? Nos dicen que hay buena literatura y mala literatura, pero ¿con qué criterio se juzga? 

La novela es una forma de ficción. Nadie debería definir, ni costreñir, ni clasificar, ni juzgar la ficción: sea novela, teatro o cine es el reflejo de una época, la expresión de una sensibilidad cambiante. Quizá haya en la mente de cada persona ignorados rincones, receptores de ficción, que no discriminan lo antiguo de lo nuevo, lo culto de lo popular, lo experimental de lo consagrado, la literatura comprometida de la de evasión: solo es necesario que se produzca una resonancia, una sintonía, que no tiene por qué ser la misma en todas las personas, ni la misma en distintos momentos de la vida. Solo es necesario que el lector se conmueva.


Leí Intemperie en formato electrónico y luego lo compré en papel, que es como me gusta conservar los buenos libros.

Ingravidez


(Foto tratada. Fuente Internet)

jueves, 17 de octubre de 2013

Compositores olvidados

Carl Czerny (1791-1857) fue un compositor austriaco, discípulo de Beethoven, que puede ser considerado el padre de la moderna técnica pianistica y la base de toda una generación de pianistas que se extiende hasta nuestros días. Muchos de los estudiantes de Czerny, comoTheodor Leschetizky, Franz Liszt y Kullak Theodor también se convirtieron en maestros y han llevado adelante el legado de Czerny. Grandes pianistas modernos ( como Arrau y Barenboim) son el fruto de un árbol musical que se originó en Carl Czerny. Aunque solo es recordado por su labor pedagógica, Czerny tiene una obra extensa en la que figuran misas, sinfonías, conciertos y música de cámara, que en los últimos años empieza a ser conocida. Fue el primer músico que utilizó la palabra estudio para designar un tipo de composición pianistica. (Fuente Wikipedia)


Emil Bohnke (1888-1928) fue un compositor y director de orquesta alemán. Él y su esposa murieron en un accidente automovilístico cuando el compositor solo contaba 40 años. Su obra no es extensa, pero fue muy admirada en su época. Cultivó el Romanticismo en sus primeras composiciones, pero pronto se interesó por las innovaciones de la Segunda Escuela de Viena. Después de su muerte su música fue prohibida por el Tercer Reich, ya que su mujer, Lili von Mendelssohn, familiar del gran compositor Félix Mendelssohn, era judía. El hijo menor de Bohnke, Robert Alexander, tenía un año cuando perdió a sus padres. Cuidado por sus abuelos llegó a ser un considerado pianista. Solo en 2001, tres años antes de su muerte, consiguió realizar las primeras grabaciones de la música de su padre: un disco de obras para piano solo y el concierto para piano y orquesta.
(Gracias a Odeon (odeonmusic.blogspot.com.es) por descubrirme la música de Emil Bohnke). 

domingo, 13 de octubre de 2013

Cielo amarillo


Sobre la voz

Todas las voces tienen su belleza, pero en la voz de soprano y en la de tenor hay un magnetismo especial. Reside en los agudos. En las notas agudas hay algo sobrehumano, es como una sublimación de lo material, una transcendencia casi mística que se siente en lo más íntimo y nos sobrecoge. Y así como el clímax puede alcanzarse de diferentes maneras según se escuche una gran orquesta, un coro o un instrumento aislado, en el canto, el clímax se encuentra en las notas altas. 

Naturalmente no es lo mismo escuchar un agudo bien emitido que un agudo forzado, que más que conmover entristece. También influyen el color de la voz, la belleza del timbre y algo que es ajeno al cantante: cómo concibió el compositor esa  nota aguda. Si yo escucho, por ejemplo, el aria Ah, mes amis, de La fille du regiment, de Donizetti, en la que el tenor tiene que dar nueve Dos de pecho, siento admiración si el cantante lo hace bien, pero apenas me conmuevo. ¿Por qué? Porque a mi juicio esos agudos son casi gritos y están fuera de contexto. Creo que el agudo para producir esa conmoción a que antes me refería debe estar sabiamente integrado en la partitura, formar parte del contexto tanto musical como poético del aria. Así, en el aria A te o cara de I Puritani de Bellini, hay un sobreagudo (un terrorífico Do 4 #, si se respeta la partitura original) que es esperable y no parece un fuego de artificio. 

Es bien conocido que la mayoría de las notas sobreagudas de las óperas de Verdi no fueron escritas por el compositor, sino añadidas después para lucimiento de los cantantes. Pero nadie ha escrito agudos como Puccini. Leí en algún sitio que la música de Puccini era el pathos. (Pathos: íntima emoción presente en una obra de arte que despierta otra similar en quien la contempla). Estoy de acuerdo. Nada hay comparable a cómo nos transporta la música en el aria Che gelida manina de La Bohéme, desde el comienzo hasta la culminación (no el final) en un absolutamente necesario Do 4 que nos sobrecoge y hace que perdamos contacto con lo que nos rodea. Escuchen a Pavarotti en la grabación dirigida por Karajan (solo en esa). No hay nada igual. (Sin llegar a esa cima pero mejor que muchos, la interpretación del tenor Jonas Kauffmann).



viernes, 11 de octubre de 2013

Nocturno azul


La sombra del Scartaris

En la novela “Los Enamoramientos”, Javier Marías habla del olvido de Julio Verne en estos tiempos, nostalgia que comparto. También Almudena Grandes ha recordado a este escritor en su libro, "El lector de Julio Verne". Quizás Verne no fue un gran novelista, en el sentido literario de la palabra, pero escribió relatos maravillosos. Se ha dicho que sus personajes suelen ser planos, que el bien y el mal están referidos a arquetipos, que no refleja apenas pasiones humanas  y que no hay en su prosa ninguna intención de innovar. 

Siempre he pensado que nada de esto le interesaba al escritor francés. Construía sus relatos sobre un motivo científico que daba a conocer, o si ya era conocido lo ampliaba, y todo lo demás apenas le importaba: la trama, los personajes, el planteamiento y el desenlace de sus novelas surgían en función del leitmotiv científico. Motivo científico, pero también curioso, como podía ser atravesar la estepa siberiana o viajar en globo. A mí, sus novelas menos “científicas”, “La Vuelta al Mundo en 80 días” y “Viaje al Centro de la Tierra”, son las que más me gustaron, sin perjuicio de que muchas de las “científicas” fueran de igual modo entrañables. 

A menudo se califica a Julio Verne de precursor y padre de la Ciencia Ficción -junto a H.G. Wells, Olaf Stapledon, C.S. Lewis o Edgar Rice Bourroughs- lo cual es erróneo. Julio Verne no profetizó nada, siempre escribió sobre hechos científicos ya demostrados o a punto de demostrarse y, salvo error u omisión, jamás situó sus personajes en el futuro, ni lo utilizó para extrapolar de una época a otra nuestros conflictos sociales, y nunca habló de vida extraterrestre. 

A su manera, Julio Verne fue único y sus libros -al menos muchos de ellos- iluminaron mi infancia.

jueves, 10 de octubre de 2013

¿Conoces a Valentina?



Valentina Lisitsa es una pianista nacida en Ucrania en 1973. En 1991, junto con su marido, también pianista, se trasladó Estados Unidos donde ganó un premio en Miami. En 1995 debutó en Nueva York. Sin embargo la progresión de su carrera no fue muy brillante y en 2007, con 34 años, pensó que solo llegaría a ser "otra pianista rusa rubia más". Desanimada, consideró la posibilidad de abandonar la música y trabajar como administrativa en Washington, pero un compañero le sugirió que grabara un video y lo publicara en You Tube. Valentina aceptó el consejo y realizó una versión de los Estudios de Chopin. Este vídeo alcanzó en You Tube la cifra record de 43 millones de visitas y el número uno de los vídeos clásicos de Amazon. A partir de entonces su ascensión ha sido fulgurante, aunque algunos críticos han censurado su poco ortodoxa manera de triunfar. Ha actuado en las mejores salas y firmado un contrato con la discográfica Decca.  Hay quien la considera la mejor pianista del momento actual. Escúchenla y juzguen.