sábado, 14 de febrero de 2015

El próximo verano


Sin palabras

El humor sin palabras- la viñeta, el dibujo en el que nadie habla- tiene una larga tradición de excelentes dibujantes. Es una concepción distinta del efecto cómico, ya que en la mayoría de los chistes la comicidad proviene de una frase o de un diálogo entre los personajes. El chiste mudo suele constar de una sola viñeta, aunque hay excepciones, como aquel gran dibujante del TBO, Josep Coll, que realizaba historietas de una página sin escribir una sola sílaba. Muchos dibujantes de éxito, como OPS, Quino o Sempé han utilizado eventualmente este recurso, pero ha habido humoristas especialmente dedicados a esta modalidad, algo que desde mi infancia me ha producido admiración. Siempre me ha parecido que  hacer reír con un dibujo mudo implicaba una mayor dificultad, una destreza especial no accesible a cualquiera: lograr algo sin emplear el recurso más eficaz de que disponemos, la palabra. Recuerdo que muchas de estas viñetas tenían escrito al pie "sin palabras", como si no fuera evidente, pero tal vez era un modo de que el niño extrañado forzara su imaginación para entender el significado de estos dibujos.

Tengo la impresión de que en la actualidad hay menos cultivadores del humor sin palabras. Por eso me ha alegrado descubrir a Pol Leurs, un excelente dibujante luxemburgués, al que muchos de ustedes ya conocerán. El humor de "Poleurs" ( es como firma) es transparente y hay en sus dibujos una ingenuidad que unas veces es perversa y otras bordea el absurdo. Pero uno advierte enseguida que, por encima de todo, dibuja con cariño a sus personajes. Les dejo un vídeo que he fabricado con las caricaturas que me han hecho más gracia. 



miércoles, 11 de febrero de 2015

El Quinteto en Do mayor

Gustav Klimt (1899) "Schubert tocando el piano".

Que Franz Schubert terminara el Quinteto para cuerdas en Do mayor tres meses antes de morir ha dado origen a molestas suposiciones oportunistas,  como por ejemplo que en esta partitura el compositor expresó la premonición de su muerte. Nada nuevo, son truculentas leyendas sentimentales muy queridas por los biógrafos, semejantes al insufrible mito construido sobre el Réquiem de Mozart, que pretenden acentuar de manera artificial la trascendencia de la muerte de un genio. Es cierto que en determinadas circunstancias una persona puede intuir que le queda poco tiempo de vida, pero en otras el deceso sobreviene sin previo aviso. En todo caso no sabemos si Schubert intuyó o no la vecindad de la muerte, ya que no dejó nada dicho o escrito al respecto, y a uno le parecen innecesarias estas hipótesis mortuorias si de lo que se trata es de ensalzar la música sublime del Quinteto en Do mayor. No es necesario: esta composición es, sin lugar a dudas, la máxima expresión de la música de Franz Schubert y una de las grandes obras maestras de la música de cámara de todos los tiempos.

Schubert compuso el quinteto de cuerda en el verano de 1828, al mismo tiempo que sus tres últimas sonatas para piano y varias de las canciones del ciclo Schwanengesang (El canto del cisne). Schubert presentó estos trabajos para su examen a uno de sus editores, Heinrich Albert Probst. Escribió: "Por fin he escrito un quinteto para 2 violines, 1 viola, y 2 violonchelos. Si alguna de estas composiciones le parece adecuada, por favor hágamelo saber." El cretino de Probst respondió pidiendo solo algunas de las obras vocales y las partes de piano más populares, rechazando el quinteto (y la última sonata para piano, D. 959, magistral composición avanzada para su tiempo; si pueden oigan el adagio de esta sonata: tiene una intensidad semejante al andantino del quinteto). De este modo la obra cumbre de Schubert permaneció inédita en el momento de su muerte, en noviembre de 1828. Se cuenta que la última obra musical que quiso oír el compositor fue el cuarteto op. 131 de Beethoven, otra cima de la música de cámara.  Hubieron de transcurrir veintidós años antes de que el quinteto en Do mayor fuera interpretado en público, el 17 de noviembre de 1850 en el Musikverein de Viena.


Sería superfluo añadir algo más a todo lo que se ha escrito sobre esta obra. Solo les pido que se entreguen a la hipnosis del andantino y quizás concluyan que, a pesar de todo, ha habido seres humanos capaces de crear belleza.


martes, 3 de febrero de 2015

Trigal movido por el viento


B

Antes la B solo se empleaba para los planes, todo el mundo sabía que el plan B era una alternativa al plan A, aunque plan A no se decía nunca, el plan A era simplemente el plan, la estrategia que uno maquinaba para conseguir algo, para aprobar un examen mal preparado, para ligar con una chica difícil o para sacarle algo de dinero extra a tus padres. Si la estrategia inicial fracasaba recurrías al plan B y para ello empleabas una logística diferente , que en el caso del dinero, por ejemplo, consistía en  sacárselo a esa tía tuya que era tu madrina y te adoraba. Esta alternancia no solo funcionaba a nivel individual, también a nivel colectivo, en el futbol era muy evidente, no era lo mismo ir ganando 2-1 que perdiendo 0-4 en tu campo, porque ese era el momento en que el entrenador recurría al plan B y sacaba la toda artillería. Hablamos en pasado, pero estas cosas siguen ocurriendo, sigue habiendo planes B en todos los órdenes: si una nación poderosa, pongamos por caso, no consigue por medios diplomáticos que otra menos poderosa le rinda pleitesía, le manda los drones y asunto terminado; y también en la política, si un partido después de recortar a diestro y siniestro sin consultar a nadie se encuentra con dos o tres encuestas desfavorables, recurre al plan B y lanza un vídeo de dirigentes tomando café diciendo qué bien lo hemos hecho.

Y a nivel íntimo no digamos, cuando en un matrimonio él o ella tienen un amante, es como si tuvieran un plan B sexual: una vez al mes el confortable sexo legítimo, y más a menudo el encoñe enfebrecido del sexo B. Ya que hablamos de intimidad, nada más íntimo que las creencias: honorables ciudadanos del pasado, defensores fervientes de la vida, podían encontrarse de pronto en una disyuntiva fatal si su hija adolescente se quedaba embarazada. Y, claro, ante el riesgo de que su honor se mancillara algunos recurrían al plan B, o sea al aborto, porque una cosa es ser antiabortista de corazón y otra tener el problema en casa. Ya se sabe, vicios privados, virtudes públicas, porque desde fuera uno puede hablar de doble moral o de hipocresía, pero los trapos sucios hay que lavarlos en casa.

Aunque estas cosas han ocurrido siempre, ahora nos llevamos las manos a la cabeza con las cajas B de los partidos políticos y las tarjetas black y los paraísos fiscales y toda esa basurilla, sin darnos cuenta que solo son planes B como los de toda la vida. Algunos imputados de corrupción parecen incluso sorprendidos del cabreo popular, quizás porque no creen haber vulnerado la ley. Ellos, como decía Franco, solo se sienten responsables ante Dios y ante la historia. Así que no se extrañen de que un ex tesorero salga de la cárcel  y diga: "No me arrepiento de nada. Volvería a hacer lo mismo".


Lógico, solo había recurrido al plan B.

lunes, 2 de febrero de 2015

Hace un rato


Callejas polvorientas

Plaza Mayor de Lima, Perú.


Hay canciones que forman parte de tu vida, canciones aprendidas sin saber de dónde venían, quién era su autor, quién las cantaba, estaban ahí, las oías en la radio o las cantaba un amigo y esa música te entraba en las venas y te llegaba al corazón. Son canciones que dejaste de cantar hace años y que un día, sin pretenderlo, las escuchas en tu memoria y son como como un resplandor que se abre camino en el tiempo y te obliga a pensar quién eras tú entonces, qué queda de ti, dónde se fue aquella guitarra, aquellos amigos, la chica que entonces te gustaba, y piensas que acaso solo te queda una canción.




Alicia Rosa Maguiña Málaga (Lima, 28 de noviembre de 1938) es una reconocida cantante y compositora peruana.


sábado, 31 de enero de 2015

Mejor así


Hastío

Habrán observado mis improbables lectores que de un tiempo a esta parte escribo poco de política, de economía o del estado del país, materias de las que desconozco casi todo y no sé por qué he escrito alguna vez (como si mi opinión tuviera algún valor). Pero a la vista de que todo el mundo mete baza en este desbarajuste, este quilombo, que diría Leila, y que los solucionadores de cosas no dan ni una y ya no sabes a quién creer o siquiera escuchar, es disculpable, creo yo, que la gente anónima, como el que suscribe, exprese su indignación o su hastío ante tanta vacuidad, tanta estulticia o tanta mierda, si ustedes quieren.

En este estado de cosas parece que la corrupción no fuera sino un pecado menor y que el único hombre íntegro es aquel que no ha tenido oportunidad de corromperse. Esta frase no sé si la dijo alguien o se me acaba de ocurrir, tanto da, porque a uno le parece que la corrupción es un tópico, una moda, algo que se emplea para zaherir al adversario –sea cierta o no la acusación-, igual que en otros tiempos se apelaba al honor o se le llamaba rojo, traidor o maricón. Mientras tanto el país se va al carajo y en esta civilización occidental que tanto defendemos y tanto nos gusta los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, y si unos asesinos fanáticos matan personas en Paris, en Madrid o en USA se nos ponen los pelos de punta, pero si un atentado fulmina cientos de personas en Pakistán, en Nigeria o en Kenia, decimos qué horror y pasamos página porque esa gente no está llamando a la puerta trasera de nuestra casa.


Yo no sé a ustedes pero a mí todo esto me produce hastío. A lo mejor si fuera joven tendría algún impulso, alguna esperanza, pero no lo soy y quizás, como dicen que hacen los viejos, miro más hacia atrás que hacia delante. Tal vez por eso –y aunque no tiene nada que ver con lo anterior (o sí)- hoy me he acordado de Reynaldo Hahn (Venezuela 1874 - Paris 1947), un músico, poeta y cantante que un día escribió: "La verdadera belleza del canto consiste en una perfecta armonía, una amalgama, una aleación misteriosa del canto y la voz que habla, o para decirlo mejor, la melodía y la palabra hablada". Este hombre que amaba la vida, considerado el creador de la chanson française , es uno de “mis” músicos olvidados. Fue amigo de Diaghilev, de Cortot, de Ravel y amante de Marcel Proust, quien escribió sobre él: “…cet instrument de musique de génie qui s'appelle Reynaldo Hahn étreint tous les cœurs, mouille tous les yeux, dans le frisson d'admiration qu'il propage au loin et qui nous fait trembler, nous courbe tous l'un après l'autre, dans une silencieuse et solennelle ondulation des blés sous le vent”. Se cuenta que Paul Verlaine lloró de emoción escuchando a Hahn, que entonces tendría 16 o 17 años,  interpretar una de sus canciones, y Stéphane Mallarmé, también presente en aquel instante, escribió estos versos: “Le pleur qui chante au langage / Du poète, Reynaldo / Hahn, tendrement le dégage / Comme en l'allée un jet d'eau.”


Así que, perdón por el francés, y les dejo con música inconue de Reynaldo Hahn.